Mientras que Oscar Arias dice que si se puede, los grupos antiarias dicen que no al TLC y a la apertura y Ottón Solís dice que ni uno ni otro, la población nacional vive uno de los momentos mas trágicos de su historia cuando en los datos oficiales se indica que mas de un millón de ciudadanos y ciudadanas viven en la pobreza y que no ven satisfechas algunas de sus necesidades básicas
Ninguno de nuestros lideres, cobijados en los partidos tradicionales o emergentes ha logrado atinar en sus compromisos o su mercadeo político para que la ciudadanía les de el poder suficiente que les permita superar por una vía u otra el estancamiento nacional.
Tanto el XI Informe del Estado de la Nación como el Latino barómetro coinciden en que lo único cierto de este país es que estamos en la ruta equivocada y que solo nos ha salvado una larga historia democrática para no caer en el precipicio de la confrontación y la violencia.
En sus referentes, Miguel Gutiérrez Saxe, coordinador del Estado de la Nación, indica que nos estamos comiendo el futuro y que esto se agrava por el empate técnico que tienen las fuerzas políticas del país que han entrabado el proceso del desarrollo nacional. Pero, nos preguntamos: ¿Estará dispuesta la ciudadanía a darle un poder absoluto al próximo presidente? Poder absoluto significa no solo ganar las elecciones sino concederle por lo menos 29 diputados y una gran mayoría en los municipios de todo el territorio nacional.
Todo parece indicar que por ahora la respuesta es negativa y que el que va más adelante- Oscar Arias- no lograra tener ese número de diputados, aunque se puede prever que fácilmente concertara con algunos otros partidos para alcanzarlo. Deberá para ello- en caso de ganar- pagar un costo muy alto si es con los libertarios y uno menor pero no menos difícil con el PUSC y Calderón Fournier.
El próximo presidente se topara con una realidad que contundentemente revela el Estado de la Nación: más de un millón de pobres en un país que no ha dejado de crecer económicamente y que tiene una dinámica fuerte y eficiente de exportaciones e inversiones. Entonces ¿qué ha pasado? Muy fácilmente lo explica el documento del PNUD: la riqueza se ha concentrado en un diez por ciento de la población.
¿Será, entonces la fórmula Arias, de la apertura y una mayor dinámica del mercado la solución, o será la propuesta de Ottón Solís de volver a la inversión pública y la lucha por la ética en la función pública?
El Latino barómetro no les augura mucho suerte a ninguno de estos dos contendientes y mucho menos al resto. Solo un 39% cree en la eficiencia de la democracia y solo un 3% esta dispuesto a trabajar por ella. ¿Será por eso que todos los partidos- sin excepción- están teniendo graves problemas para llenar las cuotas de miembros de mesa para el día de las elecciones?
Un 22% dicen que a ellos les han comprado el voto con promesas, presiones u ofertas concretas. ¿Qué les darán los actuales candidatos cuando ni siquiera- salvo en un caso- recogen el dinero suficiente para sufragar sus gastos electorales?
Hemos observado una propaganda atractiva, poco novedosa, pero técnicamente bien desarrollada, pero que no ha generado la emotividad que se requiere para despertar las pasiones y a lo poco que llegan es a que su dirigencia se sienta satisfecha y contenta con los gritos del si se puede, no al TLC o no me presiones.
Es claro, el problema del país solo se resuelve dándole el poder real a uno de ellos, o que todos incluso los que viven de su vanidad, entiendan que el problema nacional es tan grave que solo bajo un consenso nacional, sin presiones externas o amenazas internas se lograra evitar lo inevitable: la violencia social en un país que ya tiene hambre y frustración.