La reforma institucional que se dio a partir de la revolución del 48 marcó la consolidación de una clase media costarricense que permitió diferenciarse del resto de la región, pero a su vez copio, de otros, la mala costumbre de comer de a gratis con el dinero de otros y de ahí nace la galopante corrupción en la que ha caído un sector de empleados públicos, amparados en el ejemplo que han dado al país otro sector de la clase política.
El ITCO, transformado en el IDA, se creo con la intención de una reforma agraria para que pequeños productores y sus familias tuviesen acceso a la tierra de los latifundios que no generaban más que riqueza muda de algunas familias de la oligarquía costarricense. Inspirados en el modelo israelí fundamentalmente, los gobiernos de la Unidad y de Liberación Nacional apostaron a través del Estado a abrir surco en el país y generar ilusiones en las familias pobres de la zona rural.
Malos hijos de esos partidos, especialmente del PLN, todavía algunos de ellos miembros de la cúpula partidaria y de la actual campaña política, otros agazapados tras familiares y amigos, repartieron las tierras entre sus allegados porque la comIDA pagada por otros sabe mejor. Esto es
como “volver el rótulo hacia adentro”, como decían nuestros campesinos cuando el cantinero se bebía el licor de su propio negocio.
La piñata de las tierras surge casi desde el mismo momento en que se crea la institución, porque la cura generó otra enfermedad. Lo cierto es que la peste apareció en toda su magnitud durante la administración Figueres Olsen- no decimos que bajo el auspicio o conocimiento del Mandatario-.
De nada valió que el secretario del sindicato del IDA de ese entonces lo denunciara por oficio 171-96 el 21 de octubre de 1996 ya que el presidente ejecutivo de esa institución, amparado en informes de sus subalternos ahora demostrados como falsos, le dijo a la Contraloría que no había ningún problema y que todo estaba a derecho y la Contraloría se presto al juego de los políticos y se hizo la muda, sorda y ciega para que algunos funcionarios se empacharan con el dinero del pueblo y se engordaron escondiendo y negando las necesidades del productor.
¡Que vergüenza! nos da pensar que el IDA ha reglado tierras a personas que no lo necesitaban o a organizaciones ambientalistas que no calificaban como parceleros, o a políticos reconocidos que nunca dejaron la ciudad y menos se llenaron de callos las manos para sacar los productos de la madre tierra con que alimentar a sus hijas e hijos. Más vergüenza nos da que sigan muchos en esa institución y que otros, sabiendo lo que vendría, se fueran de la misma y ahora aspiren a volver con el cambio de gobierno para seguir chupando del helado pagado por otros.
Pobres los cientos de empleados y empleadas de esa institución que trabajan honestamente, pero es lamentable que otros sabiendo lo que sucedía hayan callado o cerraron los ojos para no darse cuenta o disfrutar de centros de recreación producto de la expoliación y la corrupción. Solo basta con preguntarles a algunos de ellos y de inmediato indican quienes son los pillos y corruptos del IDA. También señalan lugares famosos como Guanacaste, el Pacifico Centro, San Carlos y Pérez Zeledón entre otros.
Ojala que el gobierno de Abel Pacheco intervenga de inmediato la institución, penetre su historia y revele los nombres de las personas que avergüenzan la Patria y que son los principales responsables del deterioro de la imagen del funcionario público costarricense. Que se diga cuales de ellos cobraban platas a los parceleros para darles tierra o no quitárselas, cuales funcionarios les quitaron con engaños las tierras y se las dieron a parientes o las convirtieron en centros turísticos o en empresas productivas que son propiedad de personas que lejos están de ser parceleros pobres. Que se diga donde están porque no se vale decir que ya no son funcionarios públicos y que entonces no le cubre el peso de la ley, porque si los cubre el peso del reclamo popular. La transparencia se demuestra con actos no con palabras o excusas para atrasar lo que debe ser ventilado públicamente.
Es hora que el PUSC y el PLN den el ejemplo y digan que van a cambiar la parte oscura de su historia política y sienten las responsabilidades del caso de cualquier persona, sea quien sea, que haya participado directa o indirectamente en el saqueo de esa institución.
Que las y los malos hijos de la Patria se vayan pateados a la calle y sufran – lamentablemente junto a su familia que nada tiene que ver con esto- del rechazo nacional por sus actuaciones que bien pudieron ser legales pero que son inmorales.
NO hay otra palabra: se robaron el corazón de la Patria.