Diez requisitos para ser diputado.
Fecha Lunes, 05 abril a las 08:20:15
Tema Nacional


Diez requisitos para ser diputado.

Alberto Cespedes C.

Como un regalo para nuestros lectores, Cyberprensa le ofrece en exclusiva y por tiempo limitado, el decálogo que ha revolucionado la forma de hacer política en el mundo. Son diez pasos elaborados por un grupo de "farsantes electoreros" que se reunieron el pasado mes en una ciudad clandestina y decidieron otorgarle a usted la posibilidad de aspirar a ser parte de la historia, a tomar el poder con sus manos. Eso sí, tome en cuenta que es una oferta por tiempo limitado.

1-. Sea lo más hipócrita que pueda. Cuando su líder político esté en la mesa principal, hínquese, no vaya a ser que el otro postulante sí lo haga y entonces el dedo índice del líder señale al otro lado de la lógica. Mire al candidato como un dios, récele siempre. Sonríale, sonríale aunque usted tenga dientes postizos que no brillen con los rayos del sol. A fin de cuentas, ser diputado ahora es asunto de influencia más que de habilidad; ya no importan las propuestas ni la proyección comunal sino una fidelidad partidaria a prueba de fuego. Ser hipócrita incluye defender al líder de los ataques, aun cuando éstos sean ciertos. Usted tiene que ser casi un mago, inventar cualquier método defensivo. El líder lo agradecerá con una curul bien merecida. Eso sí, le advierto que la hipocresía funciona cuando se trata de amarrar acuerdos. Una vez logrados, deje de torcerle el cuello al candidato que podría causarle torticulitis.

2-. Aprenda a abrazar. Practique con estos sanos consejos. Un abrazo con una palmada en la espalda es para los amigos, y no sirven en política. Un abrazo en donde la cabeza quede al extremo de los hombros es para los cuñados o para la suegra cuando esté cumpliendo años. No, no y no. Si usted quiere ser diputado tiene que aprender a abrazar de verdad, como se abrazan los compadres cuando abusan de las cervezas, como abraza usted a su amante cada vez que la ve en el lugar secreto, así. Coloque las dos manos sobre la espalda del líder y sobre todo partidario que tenga influencia en la Asamblea Plenaria. Después, sienta su pecho, aunque podría tener problemas si el abrazado tiene libritas de más. Y por último, estrelle con fuerza las manos sobre la espalda de manera que suenen muy fuerte, es decir, que todos en la Asamblea sepan y distingan que es un abrazo suyo. Duro, que el ruido tenga eco aunque después el abrazado se queje del dolor. Insistimos: si no sabe abrazar bien, perderá ese contacto corporal necesario para dar la estocada en la Asamblea del partido. Advertencia: esta técnica es únicamenteen momentos de Asamblea. No la aplique en la vida diaria porque el rumor de que usted es ambidiestro podría restarle credibilidad.

3-. No se mezcle con la chusma. Consejo de primer orden que ocupa el tercer lugar por asunto de circunstancia. La chusma no entiende de influencias ni de políticas estratégicas para alcanzar una curul. La chusma generalmente comete el pecado de decir lo que piensa y usted no puede hacer eso, no, si su objetivo es ser diputado. Sea un eco del candidato, una repetidora que no se cansa de funcionar. Entre más eco, más venia tendrá cuando alguien proponga su nombre en el momento cumbre. Por favor, que usted no sea un tipo de la chusma, esos que molestan con ideas propias y capacidad de raciocinio, porque la chusma lo único que logra son enemistades. La chusma -por citar algunos ejemplos- está en el PUSC con los Pachequistas y en Liberación con el movimiento de Toño Álvarez, en el PAC ya la chusma dejó el partido y en el Movimiento Libertario la chusma no existe porque en ANFE le tienen prohibida la entrada. Exceptuando a los Abelistas, la demás chusma nunca tendrá verdaderas posibilidades de alcanzar el poder así que apúntese siempre el ganador. Ya lo dijo Monterroso: "Si quieres triunfar contra Sansón, únete a los filisteos. Si quieres triunfar sobre Dalila, únete a los filisteos. Únete siempre a los filisteos".

4-. Póngase el yugo siempre. Si quiere ser diputado tiene que ser un buey con mirada gacha y participar en el desfile de carretas de Alajuelita. Si el yugo le incómoda, ¡salado!, aguante unos meses para estar tranquilo cuatro años. Es asunto de sacrificio. No cometa el error de nadar contra corriente, como el Salmón, porque se quedará solo y solo no puede alcanzar el objetivo. Sea prudente y eso quiere decir, acepte el yugo con una sonrisa. Deje de leer los comunicados que enviaba Sandino, deje de leer crónicas de revoluciones y biografías de revolucionarios. Le recomiendo mejor tramas en donde el vasallo siempre termina siendo premiado, como algunos cuentos de Gogol. Nada de querer volar muy alto porque, cuando en la Asamblea Plenaria digan un nombre que no corresponde al suyo, se desplumará sin tiempo para organizar la vela.

5-. Intente ser presidente del Sindicato de Diputados. Tiene dos caminos: si gana es ya diputado, y entonces podrá obviar los cinco pasos restantes y si pierde al menos quedará en la lista de elegibles para la próxima campaña. El sindicato es una organización muy estricta en cuanto a sus miembros. Tienen que ser adeptos al gran líder y tienen que tener como requisito haberlo aclamado en la prensa como el Mesías. El logo del sindicato es un dedo anular con el retrato del candidato como imagen. La ruta para ser presidente del sindicato de diputados comienza desde mucho antes. Primero: que sea usted el que haya propuesto la elección a dedo, o por lo menos, que haya levantado la mano de primero a la hora de la votación. Lo demás es cuestión de liderazgo silencioso: caerle bien al líder, rogarle que lo ponga como presidente, acordarle todos los días hasta que, por majadería simple, usted gane la curul de los necios.

6-. Lea el manual de la Dedocracia. Obviando la teoría, la política sería una bicicleta sin llantas. Si con el Príncipe de Maquiavelo usted creyó tener todas las armas para triunfar, con el manual de Dedocracia usted tendrá todas las armas para agradar y eso es lo que cuenta en su objetivo de ser diputado. El manual de Dedocracia incluye un capítulo en donde el líder está sentado en la silla principal y todos pasan a darle sus parabienes. Apréndeselo de memoria y recítelo cuando pronuncie un discurso ante la Asamblea hablando de los méritos. La dedocracia es un sistema cerrado de amigos que se eligen entre ellos. Si usted no está en esa argolla mejor hágase dirigente de fútbol.

7-. Su líder es siempre primero. Como en los diez mandamientos, pero sin abusar de la herejía, su líder es una piedra gigante que nadie podrá mover de la candidatura, así que, durante campaña, téngalo presente en cada paso que da. Llámelo para darle una voz de aliento, busque en los diccionarios frases célebres y léalas con tono de poeta; coméntele con regocijo las noticias positivas que de él se dice y cuando salga la encuesta que lo coloca de primero debe correr a su casa con una botella de whiski, de las finas, claro está. Dejarlo todo, hacerlo todo por el líder, pensar en él como se piensa en un amor en ciernes, de eso se trata, de leer a Corin Tellado. Por si no lo asocia, el líder es el tipo guapo que conquista a la mujer más hermosa del pueblo.

8-. Prohibido criticar. Prohibidísimo. Toda crítica es casi siempre un punto menos en su lucha y recuerde que detrás suyo hay más de cien hambrientos hombres esperando la oportunidad. Si tiene algo que decir que, usted cree, irá en contra de la doctrina, no sea tonto, cállese. En política es mejor callarse que buscarse enemigos gratuitos. Sólo hable cosas positivas, sólo diga que todo está muy bonito, que tal idea es hermosa, que la otra es perfecta, que ese tipo como ministro es genial, etc. Los criticones son vistos como hombres polémicos y la polémica rompe ese estado de quietud necesario para entrar con una placa diputadil a Cuesta de Moras. Si usted es de los que detestan el color crema porque lo mira muy cursi, cuando el líder vista camiseta crema debe pedirle el nombre de la tienda para comprarse una prenda idéntica.

9-. No piense, nada más sea hoja llevada por el viento. No piense, no piense y después exista porque es una embarcada mayúscula. No piense nunca. Cuando alguien le pida una opinión mejor no la dé hasta que hable el líder. Después, coja el discurso y diga lo mismo pero con distintas palabras, así también lo hará con los miembros de la Asamblea Plenaria, que son también amigos suyos y amigos del candidato. Un ser pensante en un sistema de elección a dedo es como tener al Subcomandante Marcos en una convención del Movimiento Libertario.

10-. Aplauda siempre y grite todo lo que pueda. Invéntese un grito y regístrelo en la oficina de Propiedad Intelectual. Que no sea guanacasteco, ni afro caribeño, ni muy tirado al pacífico, sino un grito moderno, metropolitano, que funcione como su carta de presentación. Eso sí, evite todo acento mexicano porque para algunos podría sonar como son de burla. Un grito que se extienda a todo lo largo y ancho del salón en donde se realiza la Asamblea, que haga cimbrar los amplios ventanales y que descubra sus cualidades histriónicas. Y aplauda, aplauda hasta que la ampolla en la mano le diga que no puede más, aplauda y sonría, aplauda y brinque, aplauda y patalee, pero aplauda, que en los aplausos está el secreto para caer bien. Aplauda, inclusive cuando se abra la puerta y su nombre no esté en la lista de diputados. Aplauda, tal vez al líder le dé lástima y piense en usted como viceministro de la inicuidad.

Si se los aprende de memoria y los repasa con atención, felicidades, ¡usted será uno más de esos tipos que bostezan en las curules...





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