“La libertad es creer y sentir que la poseemos, no que los libros y las demás personas digan que la tenemos. Es una verdad no una búsqueda”
Este pensamiento sencillo de mi parte quiere dilucidar si nosotros como costarricenses hemos entrado bajo los turbios torrentes de un conformismo ciudadano y constitucional, en la que damos todo por imposible de salvar, donde el ímpetu de la lucha se ha oxidado por la ineficiencia administrativa de los gobiernos que han socavado al ciudadano de luchar por mejores políticas gubernamentales, ya que su energía tanto física como psicológica la tienen que invertir en sobrevivir.
Es inexcusable que el Gobierno use al ciudadano como instrumento, como simple demografía, en la que superficialmente trate los problemas sociales (Escondiéndose en el arcaico verbo de la lisonja), en la que encubre sus defectos institucionales diciendo que la culpa es del gobierno pasado y después cuando no resuelve esos problemas, como legado ruin le pasan la antorcha de su incompetencia al gobierno que siga.
Debemos acabar con esta estructura en la que al ciudadano no se le dan opciones sino mandatos de lo que debe o no debe hacer con su vida en el aspecto social, no me mal interpreten no estoy hablando de la infamia de la anarquía, sino de la posibilidad de escoger el sendero mas correcto para su bienestar y no lo que crean que es bueno para él. Es decir que el Gobierno debe ser instrumento del ciudadano, que sacie sus necesidades básicas a la vez de dejar a la persona explorar su mejoramiento social como humano dándole herramientas adecuadas y modernas para hacerlo.
Debemos buscar ya las respuestas y no seguir amontonarnos de preguntas, debemos respirar a la libertad como si fuera nuestro aire, pensar que es un órgano vital y no un concepto abstracto, para así acabar con lo ambiguo de la libertad.
Francisco Saborio Elguezabal
El Roble de Alajuela
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